Posteado por: lavozdemiamo en: septiembre 14, 2008
Lourdes, inexplicable, un lugar recóndito apenas hace un siglo, es hoy lugar de peregrinación para dar gracias, pedir por los enfermos, curiosear sobre lo inexplicable, o como última esperanza para un desaucio personal. Existen voluntarios que desinteresadamente ayudan a los enfermos en su estancia. Todo ello genera una atmósfera diferente. Allí el tiempo se detiene, hay espacio para la reflexión y, creamos o no, merece la pena acudir para simplemente conocernos un poco más.